La regla del peor mes
Armá el presupuesto sobre el ingreso del PEOR de los últimos tres meses, o de los últimos seis si tu actividad tiene temporada. No sobre el promedio.
El promedio parece más justo y es una trampa: por definición queda corto la mitad de los meses, y esos meses se cubren con tarjeta, que es el mecanismo que estamos tratando de apagar.
Con el presupuesto atado al peor mes, todos los meses normales sobran. Ese excedente tiene destino asignado antes de aparecer.
Si sos monotributista, contá lo que queda después del impuesto, de los aportes y de lo que todavía no te pagaron. Facturado no es cobrado, y un presupuesto armado sobre lo facturado se rompe con el primer cliente a sesenta días.
Los fondos con destino
Quien tiene sueldo cobra aguinaldo dos veces al año y con eso absorbe julio y diciembre. Quien no lo tiene se lo arma, y no es una caja sino varias, cada una con nombre.
Los gastos grandes y previsibles del año se dividen por doce y se apartan todos los meses, aunque el gasto llegue todo junto en un mes. Impuestos, seguro del auto, patente, matrícula, cuota anual del colegio, vacaciones. Ninguno es una emergencia, así que ninguno sale del fondo de emergencia.
El error clásico es una sola caja para todo. Cuando el seguro, las vacaciones y el impuesto comparten cuenta, la plata del impuesto se gasta en las vacaciones sin que nadie lo decida.
Para dimensionar los que dependen de una liquidación sirven la calculadora de sueldo neto y la de aguinaldo, aunque no seas empleado: te dan el orden de magnitud.
- Impuestos y aportes, divididos por doce.
- Seguros y patentes, con su mes de vencimiento anotado.
- Reposición de la herramienta con la que trabajás.
- Vacaciones o el mes flojo que ya sabés que viene.
Qué hacer con un mes bueno
Es el momento de mayor riesgo del sistema, porque el ingreso se siente permanente. Decidí el reparto antes de que llegue, en porcentajes y por escrito.
Con la deuda cara afuera: una parte a completar los fondos con destino atrasados, una parte al fondo de emergencia, una parte al objetivo con fecha que sigue, y una parte a gastar sin culpa. Esa última no es una concesión: un plan sin nada para disfrutar dura tres meses.
Si todavía tenés deuda con tasa real positiva, el mes bueno va casi entero ahí: la guía del orden de pago.
Cobrar mejor, que es la mitad del problema
Con ingreso variable, media pelea se gana del lado del ingreso y no del gasto. Es donde hay más plata por menos esfuerzo.
Facturá el mismo día que terminás el trabajo: cada día de demora en emitir se suma al plazo del cliente. Pedí anticipo en los trabajos largos, que además filtra a los que no iban a pagar. Y ajustá precios con la periodicidad de tu actividad: un precio que no se toca durante un año con inflación es una baja de precios silenciosa.
Para eso mirá la inflación acumulada desde tu último ajuste, y la calculadora de ajuste salarial para el número que te deja igual que antes.
Si tu actividad ya tiene forma de empresa chica, hay líneas con otras condiciones: la calculadora de financiamiento pyme muestra cuáles.
Dos cosas aburridas que rinden
Separá las cuentas. La plata del trabajo y la de la casa en la misma cuenta hacen imposible saber si un mes fue bueno, y sin eso la regla del peor mes no se puede aplicar.
Y tené el fondo más grande que alguien con sueldo. Seis meses no es exagerado cuando el ingreso puede caer a la mitad durante un trimestre sin aviso: acá está cómo armarlo.