Paso 0. Saber el número
Lleva el cero porque sin él los otros siete son opiniones sobre una casa que no conocés. Hace falta un número: cuánto entra y cuánto sale de verdad. La mayoría lo estima con un treinta por ciento de error para abajo.
Medilo con el resumen de la tarjeta y el extracto de los últimos tres meses, no de memoria. La memoria borra lo chico y repetido, que es donde está la plata.
Si tu ingreso cambia todos los meses, tiene su propia regla: acá está.
- Terminado cuando: podés decir de memoria lo que entra y lo que sale, y la resta no te sorprende.
Paso 1. Un colchón chico
Antes de pagar un peso extra de deuda, un colchón. Sin nada guardado, la primera urgencia se paga con crédito y volvés al punto de partida.
Entre dos y cuatro semanas de gastos. No una cifra fija en pesos: una cifra fija deja de significar lo mismo a los pocos meses. Y guardado donde lo saques el mismo día.
Que la deuda cara siga corriendo mientras lo armás se siente mal y está bien igual. Pagás unas semanas de interés a cambio de no reendeudarte en la primera rotura.
- Terminado cuando: tenés dos a cuatro semanas de gastos disponibles hoy, sin tocar la tarjeta.
Paso 2. Cortar la sangría
El saldo financiado de la tarjeta y el descubierto van antes que el resto, y separados. Son las dos tasas más altas a las que accede una persona física y las dos capitalizan rápido.
Cuando una deuda cuesta varias veces lo que cuestan las otras, ninguna consideración de motivación compensa la diferencia. Cada mes que sigue viva se lleva plata que alcanzaba para cerrar una chica entera.
Mirá qué cobra cada banco por financiar y comparalo con el tuyo. Si la diferencia es grande, refinanciar ese saldo con un préstamo personal más barato mejora tu situación. Con una condición: la tarjeta queda en cero y no se vuelve a financiar. Si el saldo vuelve, terminaste con las dos deudas.
- Terminado cuando: pagás el resumen completo todos los meses y la cuenta no entra en descubierto.
Paso 3. El resto, ordenado por tasa real
Acá nos separamos más del método estadounidense. Antes de elegir por cuál empezar, partí las deudas en dos con la inflación esperada.
Una deuda a tasa nominal fija por debajo de la inflación se licúa: cada mes pesa menos sobre tu ingreso sin que hagas nada. Adelantarla es entregar plata. Una por encima, o ajustada por índice, es la que hay que sacar.
Dentro del grupo caro las dos escuelas sirven. Si las tasas se parecen, cerrá la más chica primero y comprá impulso. Si una se despega, esa va primero. La cuenta con ejemplos está en la guía del orden de pago.
Y compará por costo financiero total, no por la tasa que te dicen por teléfono: acá está por qué son distintos.
- Terminado cuando: no queda ninguna deuda con tasa por encima de la inflación esperada.
Paso 4. El colchón completo
Sin deuda cara encima, el fondo crece de semanas a tres o seis meses de gastos. Cuánto depende de una sola cosa: cuán estable es tu ingreso. Relación de dependencia con antigüedad, tres meses. Monotributo con dos clientes grandes, seis es poco.
Se reparte por plazo y por moneda, porque parte de tus riesgos está en pesos y parte no. Los instrumentos, con sus contras, en la guía del fondo.
No le busques rendimiento. Es un seguro que te pagás a vos mismo y se mide por si está disponible el día que se rompe algo.
- Terminado cuando: tenés tres a seis meses de gastos y sabés en cuántas horas llegás a cada parte.
Paso 5. Los objetivos con fecha
El auto, la entrada de una casa, un posgrado. Lo que elige el instrumento es la FECHA, no cuánta ganancia querés. Plata que necesitás en seis meses no puede estar en algo que puede valer menos en seis meses.
Y acá vuelve la tarjeta, a favor. Un electrodoméstico en doce cuotas fijas, con la plata ya guardada y rindiendo, sale menos que al contado. La cuenta y la letra chica, en la guía de cuotas.
Si el objetivo es la casa, la unidad de ajuste cambia todo: compará los créditos que informan las entidades y simulá con la calculadora de crédito UVA antes de sentarte con un banco.
- Terminado cuando: cada objetivo tiene fecha, monto y un instrumento elegido por esa fecha.
Paso 6. Invertir aburrido
Lo que sobra se invierte, y recién acá. Invertir con saldo de tarjeta vivo es pedir prestado carísimo para prestar más barato, aunque no se sienta así.
Un monto fijo, siempre, en pocos instrumentos que entiendas, sostenido años. Lo que rinde es la constancia. Qué hay disponible y qué contra tiene cada cosa, en la guía de primeros pasos.
- Terminado cuando: no termina. Es el estado en el que se vive el resto del tiempo.
Paso 7. Mirar el historial
Va último porque es consecuencia, y conviene revisarlo una vez por año. Tu situación crediticia es lo primero que mira una entidad, y la mayoría se entera de que está mal clasificada el día que le rechazan un pedido.
Consultala por CUIT, gratis y sin trámite. Si aparece algo raro, acá está qué significa y qué se puede hacer.
- Terminado cuando: sabés en qué situación estás y por qué.