Las dos escuelas
La bola de nieve (ver en el glosario) ordena por saldo, de la más chica a la más grande, sin mirar la tasa. La popularizó Dave Ramsey y su argumento es psicológico: cerrar una deuda entera en pocas semanas hace que sigas. Es peor en la planilla y su autor lo reconoce.
La avalancha (ver en el glosario) ordena por tasa, de la más cara a la más barata. Minimiza el interés total. Su problema es que la más cara suele ser grande, así que podés pasar catorce meses sin cerrar nada, que es donde la gente abandona.
Allá el debate importa poco: con tasas parecidas la diferencia entre las dos rutas es chica. Acá el debate está mal planteado, porque las dos suponen algo que no se cumple.
El paso que falta: la tasa real
Las dos escuelas suponen que toda deuda es mala. Con inflación baja es cierto. Con inflación alta hay deudas que se pagan solas.
La cuenta (ver en el glosario) es corta: uno más la tasa nominal, dividido uno más la inflación, menos uno. Si da negativo, la deuda pierde peso todos los meses sin que hagas nada.
Un crédito personal al 60 % con inflación del 90 %: 1,60 sobre 1,90 da 0,84, o sea menos 16 % real. Esa deuda te subsidia. El saldo de una tarjeta al 130 %: 2,30 sobre 1,90 da 1,21, o sea 21 % real positivo. Entre las dos hay treinta y siete puntos reales, y eso no lo compensa ninguna motivación.
Los dos insumos son públicos: la inflación publicada (Ver la serie) y la tasa de tu contrato, que figura en el resumen. Estás estimando, y no importa: lo que necesitás de la cuenta es el signo.
- Tasa real = (1 + tasa nominal) / (1 + inflación) menos 1
- Positivo: la deuda crece más rápido que los precios. Va al grupo caro.
- Negativo: se licúa. Pagás la cuota y nada más.
- Ajustada por UVA (ver en el glosario) o CER (ver en el glosario): la tasa real es la del contrato, porque el capital ya sigue al índice.
El ejemplo completo
Inflación esperada del 90 % y cuatro deudas: tarjeta de 400.000 al 130 %; personal de 1.200.000 al 75 %; auto de 2.500.000 a tasa fija del 55 %; y 150.000 que le debés a un familiar, sin interés.
Por tasa real: la tarjeta da 21 % positivo. El personal, menos 8 %. El auto, menos 18 %. El familiar, menos 47 %, que es la inflación entera trabajando para vos.
O sea que una sola de las cuatro está en el grupo caro. La bola de nieve pura te hacía arrancar por los 150.000 del familiar, la deuda más barata de todas, dejando la tarjeta corriendo. Ese error cuesta del orden de 20.000 pesos de interés real por mes.
El plan sale solo: todo el excedente a la tarjeta, mínimos al resto. Cerrada la tarjeta, ninguna de las otras tres tiene tasa real positiva y no hay apuro aritmético en adelantar ninguna. Ahí sí ordenalas por lo que te haga bien; mucha gente cancela la del familiar por razones que la planilla no captura, y está perfecto.
La conclusión depende de la inflación esperada, que es una estimación. Si la inflación baja fuerte, deudas del grupo barato pasan al caro sin que el contrato cambie. Rehacé la cuenta una vez por trimestre con la serie publicada (Ver la serie).
Refinanciar la tarjeta: cuándo sí
Cambiar una deuda cara por una barata baja el costo, y entre el financiamiento de tarjeta y un préstamo personal la diferencia es de decenas de puntos. Es de las pocas veces en que tomar deuda nueva te deja mejor.
Compará antes: las tasas de préstamos personales (Abrir el comparador) y lo que cobra cada banco por financiar (Abrir el comparador) están publicadas, y la brecha entre tu banco y el mejor de la lista suele ser grande. El número que decide es el CFT (ver en el glosario).
La trampa es una sola: la tarjeta liberada. Si refinanciás y el plástico queda con límite lleno, es probable que termines con las dos deudas. Si no confiás en vos acá, pedí la baja del límite el mismo día en que se acredita. No es falta de carácter, es sacar la tentación de la mesa.
Cuando el problema es el monto
Todo esto supone que algo te sobra después de los mínimos. Si la suma de los mínimos ya supera tu ingreso, ningún orden te salva.
Ahí el camino es renegociar antes de entrar en mora (ver en el glosario), que es cuando todavía tenés algo para ofrecer. Las entidades tienen planes y en general prefieren cobrar menos a tiempo que iniciar una cobranza. Pedilo por escrito, con tu número en la mano, y anotá con quién hablaste.
Revisá antes en qué situación estás, porque cambia lo que te van a ofrecer: la Central de Deudores se consulta gratis (Consultar por CUIT) y acá está qué significa cada número (leer la guía: Qué dice de vos la Central de Deudores y cómo se sale).